Cuando una compañía entra oficialmente en disolución, el siguiente paso obligatorio es el nombramiento del liquidador, figura central del procedimiento de liquidación regulado por el Reglamento 2021 y la Ley de Compañías.
Para un empresario, entender quién puede ejercer esta función, cómo se lo nombra, qué responsabilidades asume y cuál es su riesgo personal es indispensable para un cierre ordenado, seguro y rápido de la compañía.
Una vez disuelta la empresa, el liquidador:
reemplaza al gerente y administrador,
dirige el proceso de liquidación,
representa legalmente a la compañía,
administra activos y pasivos,
paga deudas,
vende bienes,
y finalmente distribuye el remanente a los socios.
En términos prácticos, es el “cirujano” encargado de desmontar la estructura empresarial bajo estricta vigilancia de la SCVS.
Por eso, en toda liquidación de empresas, el liquidador es el elemento crítico que determina la calidad, rapidez y seguridad del proceso.
El Reglamento establece un orden claro:
El nombramiento lo hace la junta de accionistas, junto con la resolución de disolución.
Este es el escenario más favorable para los empresarios, porque permite elegir a alguien de confianza y evitar que la SCVS intervenga con un nombramiento externo.
Si los socios actúan rápidamente y realizan una junta general, ellos mismos pueden designar al liquidador.
Si no reaccionan, la SCVS puede intervenir y nombrarlo de oficio.
Cuando la liquidación es obligatoria, la SCVS nombra directamente al liquidador.
En este caso:
El liquidador cobra honorarios regulados.
Cumple funciones bajo un esquema más estructurado y fiscalizado.
Los socios pierden completamente el control inicial del proceso.
La Ley y el Reglamento exigen que el liquidador:
tenga capacidad para administrar bienes,
no esté inhabilitado para ejercer cargos societarios,
pueda asumir personalmente responsabilidad civil y, en escenarios graves, penal,
acepte el cargo y declare bajo juramento el cumplimiento normativo.
Para SAS (Sociedades por Acciones Simplificadas), el nombramiento no requiere escritura pública, salvo que haya inmuebles.
Cuando lo nombra la SCVS, los honorarios se calculan sobre los Activos Totales:
Hasta USD 50.000: 1 SBU por etapa del proceso.
Por encima de ese monto, escalas progresivas fijadas en resolución.
Cuando lo nombran los socios:
existe libertad para acordar honorarios,
e incluso puede ejercer sin remuneración (escenario común cuando el representante legal asume la función).
Este aspecto es clave en el proceso de liquidación de una sociedad, porque influye directamente en los costos del cierre.
El Reglamento dedica más de 20 artículos a las funciones del liquidador.
Sus responsabilidades se agrupan en fases del proceso de liquidación:
El liquidador debe:
elaborar el Inventario General de Activos y Pasivos,
generar el Balance Inicial de Liquidación,
solicitar información contable y societaria,
asumir inmediatamente la representación legal.
Aquí es donde se activan búsquedas como empresa en proceso de liquidación o proceso liquidación empresa.
Incluye:
convocatoria a acreedores,
verificación de documentos,
clasificación de créditos,
prelación de pagos.
Esta etapa es vital para la seguridad del empresario: un error del liquidador puede generar responsabilidad directa para los administradores anteriores.
El liquidador debe:
vender activos,
rescatar cuentas por cobrar,
ejecutar garantías,
evitar deterioro patrimonial,
cancelar contratos innecesarios.
Si hay inmuebles, debe gestionarse escritura y trámite registral.
El liquidador:
paga deudas conforme a la prelación legal,
atiende impuestos pendientes,
notifica a acreedores no aceptados,
enfrenta oposiciones si existen.
Al conectar con liquidación empresarial y liquidación legal, esta fase es la más consultada por empresarios endeudados.
Solo si no quedan deudas, el liquidador puede:
distribuir bienes o dinero entre los socios,
levantar el Acta de Carencia de Patrimonio si no existen activos,
preparar el Informe Final,
presentar la solicitud de cancelación.
El liquidador asume una responsabilidad especial:
administrativa ante la SCVS,
civil por daños causados,
penal por actos fraudulentos o administración desleal.
Errores típicos que generan sanciones:
no presentar balances,
continuar operaciones prohibidas,
no pagar impuestos,
no convocar a acreedores,
ocultar información contable.
Por eso, el empresario debe elegir un liquidador técnico, disciplinado y especializado en procesos societarios.
Este artículo permite integrar de forma natural palabras clave relacionadas con:
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la figura del liquidador,
y las responsabilidades dentro de una empresa en proceso de liquidación.
Además, enlaza con:
el artículo sobre disolución,
el artículo de intervención,
y los artículos operativos del proceso liquidatorio.
Arts. 369–396 (Disolución y nombramiento del liquidador).
Arts. 17 y 20 (Responsabilidad de administradores).
Arts. 406–412 (Fiscalización).
Arts. 7–14 (Nombramiento del liquidador).
Arts. 15–33 (Funciones del liquidador).
Arts. 34–46 (Pagos, oposición y distribución).
Reformas aplicables al régimen de nombramiento y facultades del liquidador.
Autor: Abg. Efraín Chávez Mora